Localización de Información Específica en Internet. 1ª Parte. La Web

10.- Apéndices  
Prólogo de Emilio Ontiveros  

A pesar de los ya observados, no es fácil anticipar los efectos de distinta naturaleza que la extensión de Internet todavía puede generar. Fue su potencial trascendencia económica la que inicialmente llamó mi atención al poco tiempo de su emergencia y, a decir verdad, lo hizo en los ámbitos más directamente relacionados con la gestión empresarial. La amplia y barata conectividad sobre una base global, abría posibilidades hasta entonces fuera de nuestro alcance. La geografía reducía una parte muy significativa de restricciones, consideradas poco menos que insuperables. La eficiencia económica, por tanto, encontraba, nuevas oportunidades.

La primera la derivada de la extensión, de la puesta en común, del conocimiento. No solo de la información. Sino igualmente de los hallazgos y de los trabajos generados en otras latitudes. La posibilidad de conocer, por ejemplo, lo que se enseña en otras universidades y el resultado de las investigaciones en los centros más avanzados en cada una de las disciplinas, es algo cuyas favorables consecuencias son de difícil valoración. En una economía basada cada día de forma más explícita en el conocimiento, en las habilidades de sus ciudadanos y en la calidad de sus instituciones, esa difusión del conocimiento ha aumentado de forma significativa las posibilidades de reducción de las divergencias reales entre las sociedades.

La disposición de las posibilidades de la red para aumentar la eficiencia organizativa, no solo en las empresas, es otra de las posibilidades que más frutos están aportando. El trabajo en particular, ha encontrado en la red una flexibilidad sin precedentes. En la medida en que el sector servicios se hace mas dominante, las posibilidades asociadas a ese matrimonio entre el aumento de la capacidad de computación por un lado y la conectividad que propicia la red, por otro, permiten no solo una muy amplia descentralización física de las funciones laborales, sino lo que quizás sea más importante, una flexibilidad horaria. Una menor servidumbre de los horarios, de reglas que se concilian poco con las exigencias económicas y con las preferencias de los ciudadanos. La autonomía individual es perfectamente conciliable con la interrelación, con el trabajo en equipo, de forma cada día más versátil.

Esa descentralización ha permitido, lo está haciendo a un ritmo impresionante, una deslocalización de actividades que, aun cuando sus motivaciones estén basadas en el abaratamiento de los costes, posibilita la aceleración en el desarrollo de aquellos países o regiones que han asumido como prioridad esencial de su modelo de crecimiento la inversión en educación. Es el caso de algunas regiones de la India, donde ahora están recogiendo los frutos de una intensa inversión en educación en matemáticas y ciencias de la computación, constituyéndose en una de los centros de producción de software y tecnologías de la información que abastece al resto del mundo, sin excluir la cuna de la revolución tecnológica que protagonizó Internet, Silicon Valley. La fácil difusión de esas tecnologías, su relativamente barata extensión entre amplias capas de la población, permite albergar esperanzas razonables acerca del potencial de transformación de sociedades hasta hace poco condenadas a recorrer fase a fase lo que habían sido las secuencias del proceso de crecimiento tradicional. Hoy los altos son posibles, si al conocimiento se le asigna la importancia estratégica que ya ha puesto de manifiesto en aquellos países que dispusieron de capacidad de anticipación.

Es, una vez más, el conocimiento el que con las posibilidades derivadas de la red de redes, se sitúa en el lugar preferente. Y es en este punto en el que España no aporta un balance consecuente con su envergadura económica. Cuando en ocasiones se habla de la brecha digital se piensa en la estrecha relación que existe entre dotación y difusión de las tecnologías de la información y el grado de desarrollo económico. A diferencia de los países norte de Europa, España no captó con la suficiente rapidez el potencial transformador de esas tecnologías, exhibiendo todavía hoy un retraso significativo frente al grado de inserción en la sociedad de la información que presentan las economías más avanzadas e incluso otras que lo son menos, según los indicadores económicos convencionales. Que la prioridad, tanto del sector publico como del privado, debe ser incrementar de forma significativa las inversiones en esas tecnologías la justifica los registros ciertamente pobres de crecimiento de la productividad de nuestra economía durante los últimos años.

En ese contexto, es muy saludable que en nuestro país aparezcan trabajos como este libro de David Pla. Una obra ante todo útil, el atributo más escaso en un libro. Un trabajo basado en el trabajo: en experiencias docentes amplias y representativas. Útil, entre otras cosas porque permite explotar inteligentemente las múltiples posibilidades que ofrece la red. Es una excelente guía para la navegación, para no naufragar en ese océano que es hoy Internet. Hay que agradecerle a su autor la generosidad del esfuerzo y la habilidad y buen lenguaje con que ha culminado un empeño merecedor del reconocimiento.



Emilio Ontiveros
Catedrático de la UAM
Autor de “ La Economía en la Red”

Acerca del autor  
Acerca del autor  

Dr. David Plà Santamaría.

David Plà es profesor del área de Economía Financiera en la Escuela Politécnica Superior de Alcoy de la Universidad Politécnica de Valencia. Debido a su afán de conocer, y su curiosidad, llegó al mundo de la búsqueda de Información por Internet mientras finalizaba su licenciatura en la John Moore’s University de Liverpool. Los conocimientos expuestos en este libro son fruto de 10 años de investigación, utilizando la Red como fuente principal de información para sus estudios sobre selección de inversiones. En este, su campo prioritario de trabajo, es autor de varios artículos científicos publicados en revistas internacionales de reconocido prestigio como Omega, International Transactions in Operations Research y Applied Financial Economics. Actualmente vive en Alcoy, su ciudad natal, con su esposa Rosana y su hija Betània y espera que algún día pueda evadirse a un pequeño pueblecito de los Pirineos y continuar su trabajo desde allí… a través de la Red. ¡Ah!, si queréis contactar con él, su email es: info@recerk.com. Contesta TODOS los correos.




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